Facebook y el peligro de lo cool

Facebok es la red social más exitosa desde que el concepto existe.

Con sus más de quinientos millones de usuarios activos -es decir, existen más usuarios pero no todos actualizan sus perfiles de manera regular- y su método de ensayo y error para lograr monetizar esa cantidad de tráfico -gestionan un millón de imágenes por segundo-, Facebook ha conseguido cambiar la forma en que mucha gente se comunica y relaciona. Lo que antes se hacía cara a cara, después se hizo por teléfono, posteriormente por sms y, ahora, cada vez más, mediante mensajes vía Facebook.

Puede que aún no se trate de una tendencia globalmente extendida, pero en muchos países, Facebook se ha convertido en el punto de encuentro por defecto para personas por debajo de los 30 años. Incluso en el mundo de los negocios se ha dejado atrás la rígida distinción entre redes sociales profesionales -como Linkedin o Xing– para utilizar Facebook como punto de encuentro, quizá por los cambios de apariencia y el enfoque, menos universitario y más serio, que la empresa ha adoptado en el último año.

Cuando los universitarios norteamericanos empezaron a usar Facebook, se trataba de una herramienta útil, no demasiado espectacular pero que permitía compartir fotos y mensajes con los compañeros de clase, cuando esta red social se salió del campus y llegó a las calles, su diseño y funcionalidad -y su anterior unión con los elitistas centros universitarios de EEUU- hizo que se dotara a la red social de un elevado nivel de coolness. Da igual que su inimitable -aunque profusamente copiado- color azul no sea, como muchos dicen, una muestra de claridad en el diseño sino un capricho de su (discutido) creador Mark Zuckerberg, que es daltónico y sólo diferencia ese color sin dificultades. Da igual que haya cambiado el tipo de servicio que ofrecen sin informar adecuadamente a los usuarios -antes era un canal privado y ahora es, por defecto, uno público-. Y, sobre todo, da igual que la mayor parte de quienes mantienen un perfil en esta red social no sepan que la empresa negocia con sus datos como otras grandes empresas con menor nivel de buena fama. Todo eso da igual, porque Facebook es cool. Sin pararnos a pensar en el precio a pagar.

Cada vez más, me encuentro con mensajes desde publicaciones de prestigio en el mundo tecnológico, recientemente la revista Wired UK, que ponen en duda las bondades de unirnos a la estela de Facebook. Cada vez hay más voces que van en contra de la inmensa mayoría y deciden no estar en Facebook. ¿Tendrán alguna influencia? ¿Será el proyecto Diaspora de alguna relevancia? ¿Encontraremos pronto algo que sea más cool que Facebook pero menos nocivo para nuestra privacidad?

Loading Facebook Comments ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *