Colocar el portátil sobre las piernas puede afectar la fertilidad masculina

Se sabe que los ordenadores portátiles tienen la tendencia a sobreclaentarse e incluso se han conocido casos extremos en donde algunos ordenadores llegaban a temperaturas tan altas como para fundir algunos de los materiales que los componen. No obstante, más allá de esa posibilidad más drástica, lo cierto es que incluso con los ordenadores portátiles convencionales tampoco resulta seguro dejarlos sobre las piernas. Concretamente y según un estudio realizado en Nueva York, practicar esta costumbre puede resultar perjudicial para los testículos masculinos.

Según el estudio dirigido por Yefim Sheynkin el uso de los portátiles sobre la falda eleva peligrosamente la temperatura de las partes bajas de los hombres, pudiendo incluso llegar a afectar su fertilidad.

Para llevar a cabo el estudio se han anclado termómetros sobre los escrotos de 29 jovenes que utilizaban las laptops sobre sus piernas. En este estudio se detecto que aunque utilicen pads por debajo del portátil  estos también se sobrecalientan rápidamente. “Al cabo de unos 10 o 15 minutos se eleva la temperatura del escroto por encima de lo que consideraríamos seguro pero ellos no lo sienten” afirma Sheynkin.

El urólogo ha pasado a afirmar que de momento no existen estudios que corroboren el impacto directo que los portátiles podrían tener sobre la fertilidad. No obstante, estudios realizados en el pasado han descubierto que calentar el escroto a más de un grado Celsius por encima de su temperatura normal ya es más que suficiente para dañar los espermatozoides, en los estudios realizados la temperatura se elevo más de 2, 5 grados.

No existe una relación directa ni se puede decir contundentemente que esta actividad te hace estéril pero el doctor ha afirmado que el uso continuo del portátil sobre el escroto podría afectar la fertilidad masculina.

A medida que escribo este artículo voy alejando lentamente el portátil de mis piernas y despejando aquel desastre de escritorio que tan incómodo me resulta para escribir.

Vía Fayerwayer